viernes, 19 de octubre de 2007

RELIGIONES INDOEUROPEAS

RELIGIONES INDOEUROPEAS




CONTENIDOS


A) RELIGIÓN DE LOS PUEBLOS GERMANO-ESCANDINAVOS


Dioses: Aunque no existió un Panteón germánico, los dioses que
más destacan son: Odín (Wotan) que tiene autoridad sobre todo.
Preside el Walhalla (Palacio de los Héroes servido por las Walquirias)
y reina sobre todos los dioses y los hombres; Thor (Donar), dios
de la fuerza que la empleaba para aniquilar las fuerzas maléficas.
Creencias de ultratumba: Entre los germanos estaba muy extendida
la creencia de que en el hombre vive una especie de segundo yo
(filsia), que acompaña al cuerpo, pero que puede también abandonarlo.
Se procuraba conservar los cadáveres de los héroes y reyes
benéficos, y destruir las filsias de los que en vida fueron malvados.


Sacerdocio y Culto: El rey, o los miembros de familias ilustres,
eran sacerdotes y hasta una especie de encarnación de la divinidad.
Para calmar la ira de los dioses y atraer su protección se recurría a la
ofrenda. La magia tuvo también enorme importancia. El objetivo era
el de obligar a los fenómenos naturales a que sirvan al hombre.



B) RELIGIÓN DE LOS PUEBLOS CELTAS

Dioses: –Los celtas adoraban fuerzas naturales y se resistieron a
la personificación y al antropomorfismo. Sus divinidades fueron locales
más que colectivas. Adoraron a las piedras (dólmenes, alineaciones
de menhires, piedras grabadas, ídolos pétreos) y a los árboles
(encina). Así pues el panteón celta fue extenso, existiendo unos 400
seres divinos de nombre conocido, a las que hay que añadir las innu-

merables sin nombre o de advocación puramente local.

Creencias de ultratumba: Los celtas tuvieron ideas sobre la supervivencia
del alma y su destino en el más allá. No cabe duda de
que creyeron de una u otra manera en un destino humano después
de la muerte. En el «ciclo del Más Allá» (Irlanda), algunos dioses
abandonaron el suelo de la isla y se retiraron a un país llamado
Mag Meld, más allá de los mares de Occidente a una especie de lugar
paradisíaco.

Sacerdotes y Culto: Puede afirmarse que las ideas religiosas de
los celtas tuvieron carácter mágico. Los druidas o sacerdotes eran
adivinos, propiciadores y brujos, cuyas prácticas influian en todos los
actos de la tribu. El culto se celebraba preferentemente en montañas,
lagos, fuentes y bosques sagrados, como es propio de concepciones
mágico naturalistas poco elaboradas (generalmente consistían en sacrificios
de animales, y de hombres, y el examen de sus vísceras).
Los famosos druidas poseían gran prestigio y enorme influencia entre
el pueblo.

TEXTOS


Julio César: “De Bello Galico”, VI,13 (La importancia de los Druidas):
Los druidas “se ocupan de lo relacionado con los dioses, ofician
los sacrificios públicos y privados, ordenan todas las cosas de la religión.
Un gran número de jóvenes acude a ellos para recibir instrucción,
y gozan de gran estima”. A los druidas les corresponde “zanjar
todas las diferencias públicas o privadas”
Están convencidos de que “las almas no perecen, sino que después
de la muerte pasan de un cuerpo a otro; esto les parece especialmente
adecuado para excitar el valor al suprimir el temor de la
muerte. Discuten mucho también acerca de los astros y de sus movimientos,
sobre la magnitud del mundo y de la tierra, de la naturaleza
de las cosas, de la potencia y la fuerza de los dioses inmortales, y
transmiten estas especulaciones a la juventud”

ACTIVIDADES
– Lee algún capítulo sobre Mitos y reconoce los rasgos de la religión
a la que corresponde
– Escucha la Cabalgata de las Walkirias (de Wagner) e infórmate
un poco más sobre qué papel tenían éstas.

11 comentarios:

Jorge dijo...

En la mitología germánica las Walkirias.
Como diosas de la guerra escogían a los combatientes que morirían en las batallas y que morarían el Walhalla (Paraíso de los guerreros), decidiendo además la suerte de las batallas. Se las representaba como vírgenes audaces que cabalgaban por el aire, presenciando los combates que ellas arbitrarían. Conviene aclarar que estaban subordinadas al dios supremo Odín o Wotan. Por ende, sus decisiones en última instancia correspondían a la voluntad de la divinidad máxima del panteón germánico. Eran presentadas generalmente como hijas de Odín, habitaban el Walhalla.
El célebre compositor Richard Wagner compuso un drama musical en tres actos (1870) que lleva el nombre de estas divinidades. El drama de las Walkyrias constituye la primera parte de la tetralogía "El anillo de los Nibelungos".

El Walhalla germánico recuerda a los Campos Eliseos de la mitología griega, una de las partes en que estaba dividido el mundo subterráneo.

Unknown dijo...

ACTO I.- La escena tiene lugar en una cabaña, enclavada en un bosque y construida en torno al tronco de un enorme fresno; la cabaña es la morada de Hunding y su esposa Sieglinde. En el curso de una tormenta, Siegmund busca refugio en la cabaña, huyendo del acoso de sus enemigos, los Neidings. Cuando llega Siegmund, la cabaña está vacia y él se tiende a descansar. Entra Sieglinde y ve al forastero, exhausto, le ofrece agua y le dice que se quede allí hasta que regrese Hunding. Los dos se sienten mutuamente atraídos.

Entra Hunding, que se muestra receloso al ver un extraño en su morada, y al notar su parecido con Sieglinde, le pregunta quién es y de dónde viene. Siegmund dice que su nombre es Wehwalt ("Infortunado") hijo de Wolfe, y relata su historia, la muerte de su madre y de su hermana gemela, la búsqueda de su padre y de él mismo por parte de sus enemigos, y su lucha para salvar a una mujer de un matrimonio indeseado, y en la cual perdió sus armas. Al escuchar el relato, Hunding se da cuenta de que aquel extranjero es un enemigo de su raza, y le dice a Siegmund que esa noche puede quedarse con ellos, pero que al siguiente día tendrán que luchar el uno contra el otro. Ordena a Sieglinde que se marche a otra habitación de la choza, pero ella, antes de salir, lanza una significativa mirada a un punto del tronco del fresno. Después, Hunding sigue a su esposa.

Solo, a la débil luz del fuego, Siegmund piensa en su situación: indefenso en la morada de su enemigo, y enamorado de la esposa de aquél. Y recuerda la promesa de su padre de que le proveería de una espada cuando la necesitase. De repente, un destello luminoso que surge del moribundo rescoldo ilumina el punto del fresno al que se había dirigido la mirada de Sieglinde, antes de salir de escena.

Cuando la oscuridad es completa, aparece Sieglinde; ha drogado a Hunding y viene para advertir a Siegmund que debe huir. Relata la historia de su fiesta nupcial: mientras ella, profundamente triste, estaba sentada, en tanto que Hunding celebraba la boda con sus parientes, apareció un anciano vestido de gris y clavó profundamente una espada en el fresno; desde entonces muchos hombres habían intentado sacarla de allí sin éxito. Entonces ambos se dan cuenta de que la espada estaba destinada a Siegmund y caen uno en brazos del otro.

Se abre la puerta del recinto y aparece el paisaje de una hermosa noche; Siegmund canta al amor y a la primavera: "Winterstürme wichen dem Wonnemond" ("Las tormentas del invierno abren el camino a Mayo") a lo que ella responde apasionadamente: "Du bist der Lenz" ("Tú eres la primavera"). Siegmund dice a Sieglinde que su padre se llamaba realmente Wälse y que él es un Wälsung, y entonces se dan cuenta de que son hermanos, momento en que él revela su verdadero nombre: Siegmund ("Victoria"). Saca la espada del árbol, y la da por nombre Nothung ("Necesaria"). Finalmente vuelven a abrazarse con renovado éxtasis.


ACTO II.- Siegmund se ha llevado con él a Sieglinde y Hunding los persigue. Wotan, que quiere proteger a Siegmund, como a hijo suyo, y porque es un instrumento de sus planes, ha enviado a Brünnhilda hasta el lugar casi inaccesible en que el héroe se ha refugiado, con el encargo de ayudarlo en su lucha contra Hunding. La walkiria lanza su grito de guerra ("Ho-jo-to-ho"), avisa a Wotan de que se acerca Fricka, y sale.

Llega Fricka en un carro tirado por dos carneros. Como diosa del matrimonio, pide a Wotan que castigue a Siegmund, dejando que Hunding le dé muerte; los dioses no deben proteger el adulterio y el incesto. Bien a su pesar, Wotan admite que Fricka tiene razón, aunque esto suponga que sus planes no puedan cumplirse, y finalmente aprueba la muerte de Siegmund: "Nimm den eid".

Se escucha de nuevo el grito de guerra de Brunnhilda, que regresa y que entra en escena a la vez que sale Fricka. La walkiria se sorprende al ver a su padre tan triste; él le relata la historia de Alberich y el Anillo, de la predicción de Erda sobre la cuida de los dioses y la lucha de los dioses por impedirlo con ayuda de las walkirias, que serían el ejército que protegería el Walhalla y de los hijos de Wotan habidos con una mujer mortal. Pero ahora, sigue diciendo, Siegmund ha de morir, para dar satisfacción a Fricka. Y lleno de triste desesperación se da cuenta de que la caída de los dioses es inevitable. Brünnhilda, aterrada, protesta ante su padre y pide que se permita vencer a Siegmund, tal como Wotan había ordenado al principio. Tristemente, sin embargo, Wotan insiste en que Brünnhilda ayude a vencer a Hunding.

Wotan y Brünnhilda salen de escena. Y entran Siegmund y Sieglinde; el héroe trata de calmar a su hermana, llena ahora de remordimiento; en su imaginación enfebrecida, Sieglinde escucha el lejano sonido de las trompas e imagina que Hunding y sus parientes, llevando una jauría, les persiguen. Y en una visión contempla a Siegmund muerto a manos de sus enemigos. Cae desmayada y en ese momento entra Brünnhilda

La walkiria dice ahora a Siegmund lo que se le ha ordenado: él debe morir en el combate con Hunding, y le invita a acompañarla al Walhalla a ocupar su puesto entre los héroes muertos. Siegmund le pregunta si puede llevarse a Sieglinde con él, a lo que la walkiria responde negativamente. Entones Siegmund se niega a ir al Walhalla. Ante estas muestras de amor, Brünnhilda ofrece protección a Sieglinde y al hijo que va a tener. Siegmund, sin embargo, antes que dejar a Sieglinde indefensa, prefiere matarla. Desenvaina su espada para darle muerte, pero Brünnhilda, conmovida profundamente, detiene la mano del héroe y dice que le ayudará para conseguir la victoria.

Sale Brünnhilda. Siegmund se despide de Sieglinde, que está durmiendo, y va encontrarse con Hunding. Mientras Siegliende duerme, se desata una tormenta, a la luz de los relámpagos, se ve la lucha entre Siegmund y Hunding. Brünnhilda protege con su escudo a Siegmund, pero cuando éste va a dar muerte a su enemigo, aparece Wotan en medio de un rojo resplandor, rompe la espada de Siegmund y Hunding aprovecha para darle muerte. Brünnhilda toma el cadáver de Siegmund y se lo lleva en su caballo, después de haber recogido los fragmentos de la espalda rota. Wotan contempla con tristeza el cuerpo de Siegmund, y con un movimiento de su mano da muerte a Hunding. Después, prometiendo castigar la desobediencia de Brünnhilda desaparece.


ACTO III.- e escucha la "Cabalgata de las walkirias". Éstas traen sobre sus caballos los cadáveres de los guerreros muertos en combate, para llevarlos al Walhalla, y se van reuniendo en la alta cumbre de la montaña. Comentan que Brünnhilda se ha perdido, pero finalmente aparece llevando a Sieglinde. Las walkirias se horrorizan ante el desafío de Brünnhilda, que ha desobedecido las órdenes de Wotan, y se resisten a ocultar a Sieglinde de las miradas del dios.

Sieglinde despierta y dice a las walkirias que no quiere seguir viviendo, pero se calma cuando ellas le dicen que va a tener un hijo de Siegmund. Brünnhilda la envía hacia el este, a los bosques, a donde no es probable que vaya Wotan, ya que allí está el Anillo y el resto del tesoro del Rin, protegido por Fafner en forma de dragón - o de una gran serpiente--. Antes de que se marche Sieglinde, Brünnhilda le entrega los fragmentos de la espada de Siegmund y le dice que el hijo que espera será un gran héroe, que se llamará Siegfried; volverá a forjar la espada y obtendrá la victoria total.

Llega Wotan, terriblemente encolerizado. Las ocho walkirias tratan de amparar a Brünnhilda, pero ella se adelanta cuando es llamada por su padre. Lleno de furia, el dios pronuncia su sentencia: Brünnhilda era su favorita, dice, pero se ha vuelto contra él, por lo que la rechaza totalmente; en lo sucesivo ya no será una walkiria, sino una mujer mortal que yacerá en profundo sueño hasta que un hombre la despierte y la tome por esposa. Las walkirias, aterradas ante la severidad de Wotan, le piden clemencia, pero él se niega y las ordena marchar, prohibiendo que presten ayuda a su hermana.

Las walkirias se marchan y Brünnhilda queda a solas con su padre, a quien ruega piedad, diciéndole que ella no hizo sino seguir los verdaderos deseos de Wotan al ayudar a los Wälsung, a pesar de su orden posterior. Le habla también de su encuentro con Siegmund y del niño que espera Sieglinde, pero Wotan sigue inconmovible e insiste en su sentencia.

Brünnhilda cae de rodillas delante de Wotan y le ruega que, si no revoca su sentencia, al menos coloque alguna dificultad para el que quiera despertarla, de tal manera que solamente un héroe pueda conseguirlo. Profundamente afectado, el dios acepta encerrar a Brünnhilda en un círculo de fuego. Padre e hija se funden en un abrazo y se despiden amorosamente y Brünnhilda cae en un profundo sueño. El dios cierra la visera del casco de Brünnhilda y la cubre con su escudo. Después, describe un círculo en torno de ella con su lanza y llama a Loge, el dios del fuego. El circulo de llamas se cierra en torno a Brünnhilda. Wotan proclama que nadie que tema la lanza del dios penetrará en el circulo de fuego. Con una triste despedida, Wotan desaparece a través de las llamas.

Unknown dijo...

ACTO I.- La escena tiene lugar en una cabaña, enclavada en un bosque y construida en torno al tronco de un enorme fresno; la cabaña es la morada de Hunding y su esposa Sieglinde. En el curso de una tormenta, Siegmund busca refugio en la cabaña, huyendo del acoso de sus enemigos, los Neidings.ACTO II.- Siegmund se ha llevado con él a Sieglinde y Hunding los persigue.ACTO III.- e escucha la "Cabalgata de las walkirias". Éstas traen sobre sus caballos los cadáveres de los guerreros muertos en combate, para llevarlos al Walhalla, y se van reuniendo en la alta cumbre de la montaña. Comentan que Brünnhilda se ha perdido, pero finalmente aparece llevando a Sieglinde.

SOFIA dijo...

La escena tiene lugar en una cabaña, enclavada en un bosque y construida en torno al tronco de un enorme fresno; la cabaña es la morada de Hunding y su esposa Sieglinde.En el curso de una tormenta, Siegmund busca refugio en la cabaña, huyendo del acoso de sus enemigos, los Neidings. Cuando llega Siegmund, la cabaña está vacia y él se tiende a descansar. Entra Sieglinde y ve al forastero, exhausto, le ofrece agua y le dice que se quede allí hasta que regrese Hunding. Los dos se sienten mutuamente atraídos.

iniciativa emprendedora dijo...

Personajes

Siegmund
Sieglinde

Hunding

Wotan

Fricka

Brunilda
Guerrero de la Tribu de los Welsungos
Hermana Gemela de Siegmund

Esposo de Sieglinde

Dios Supremo del Wahalla

Esposa de Wotan, Diosa del Matrimonio

Walkyria Preferida de Wotan
Tenor
Soprano

Bajo

Bar�tono

Mezzosoprano

Soprano


La acci�n tiene lugar en una tierra y en una �poca legendaria



ACTO I.- La escena tiene lugar en una caba�a, enclavada en un bosque y construida en torno al tronco de un enorme fresno; la caba�a es la morada de Hunding y su esposa Sieglinde. En el curso de una tormenta, Siegmund busca refugio en la caba�a, huyendo del acoso de sus enemigos, los Neidings. Cuando llega Siegmund, la caba�a est� vacia y �l se tiende a descansar. Entra Sieglinde y ve al forastero, exhausto, le ofrece agua y le dice que se quede all� hasta que regrese Hunding. Los dos se sienten mutuamente atra�dos.

Entra Hunding, que se muestra receloso al ver un extra�o en su morada, y al notar su parecido con Sieglinde, le pregunta qui�n es y de d�nde viene. Siegmund dice que su nombre es Wehwalt ("Infortunado") hijo de Wolfe, y relata su historia, la muerte de su madre y de su hermana gemela, la b�squeda de su padre y de �l mismo por parte de sus enemigos, y su lucha para salvar a una mujer de un matrimonio indeseado, y en la cual perdi� sus armas. Al escuchar el relato, Hunding se da cuenta de que aquel extranjero es un enemigo de su raza, y le dice a Siegmund que esa noche puede quedarse con ellos, pero que al siguiente d�a tendr�n que luchar el uno contra el otro. Ordena a Sieglinde que se marche a otra habitaci�n de la choza, pero ella, antes de salir, lanza una significativa mirada a un punto del tronco del fresno. Despu�s, Hunding sigue a su esposa.

Solo, a la d�bil luz del fuego, Siegmund piensa en su situaci�n: indefenso en la morada de su enemigo, y enamorado de la esposa de aqu�l. Y recuerda la promesa de su padre de que le proveer�a de una espada cuando la necesitase. De repente, un destello luminoso que surge del moribundo rescoldo ilumina el punto del fresno al que se hab�a dirigido la mirada de Sieglinde, antes de salir de escena.

Cuando la oscuridad es completa, aparece Sieglinde; ha drogado a Hunding y viene para advertir a Siegmund que debe huir. Relata la historia de su fiesta nupcial: mientras ella, profundamente triste, estaba sentada, en tanto que Hunding celebraba la boda con sus parientes, apareci� un anciano vestido de gris y clav� profundamente una espada en el fresno; desde entonces muchos hombres hab�an intentado sacarla de all� sin �xito. Entonces ambos se dan cuenta de que la espada estaba destinada a Siegmund y caen uno en brazos del otro.

Se abre la puerta del recinto y aparece el paisaje de una hermosa noche; Siegmund canta al amor y a la primavera: "Winterst�rme wichen dem Wonnemond" ("Las tormentas del invierno abren el camino a Mayo") a lo que ella responde apasionadamente: "Du bist der Lenz" ("T� eres la primavera"). Siegmund dice a Sieglinde que su padre se llamaba realmente W�lse y que �l es un W�lsung, y entonces se dan cuenta de que son hermanos, momento en que �l revela su verdadero nombre: Siegmund ("Victoria"). Saca la espada del �rbol, y la da por nombre Nothung ("Necesaria"). Finalmente vuelven a abrazarse con renovado �xtasis.


ACTO II.- Siegmund se ha llevado con �l a Sieglinde y Hunding los persigue. Wotan, que quiere proteger a Siegmund, como a hijo suyo, y porque es un instrumento de sus planes, ha enviado a Br�nnhilda hasta el lugar casi inaccesible en que el h�roe se ha refugiado, con el encargo de ayudarlo en su lucha contra Hunding. La walkiria lanza su grito de guerra ("Ho-jo-to-ho"), avisa a Wotan de que se acerca Fricka, y sale.

Llega Fricka en un carro tirado por dos carneros. Como diosa del matrimonio, pide a Wotan que castigue a Siegmund, dejando que Hunding le d� muerte; los dioses no deben proteger el adulterio y el incesto. Bien a su pesar, Wotan admite que Fricka tiene raz�n, aunque esto suponga que sus planes no puedan cumplirse, y finalmente aprueba la muerte de Siegmund: "Nimm den eid".

Se escucha de nuevo el grito de guerra de Brunnhilda, que regresa y que entra en escena a la vez que sale Fricka. La walkiria se sorprende al ver a su padre tan triste; �l le relata la historia de Alberich y el Anillo, de la predicci�n de Erda sobre la cuida de los dioses y la lucha de los dioses por impedirlo con ayuda de las walkirias, que ser�an el ej�rcito que proteger�a el Walhalla y de los hijos de Wotan habidos con una mujer mortal. Pero ahora, sigue diciendo, Siegmund ha de morir, para dar satisfacci�n a Fricka. Y lleno de triste desesperaci�n se da cuenta de que la ca�da de los dioses es inevitable. Br�nnhilda, aterrada, protesta ante su padre y pide que se permita vencer a Siegmund, tal como Wotan hab�a ordenado al principio. Tristemente, sin embargo, Wotan insiste en que Br�nnhilda ayude a vencer a Hunding.

Wotan y Br�nnhilda salen de escena. Y entran Siegmund y Sieglinde; el h�roe trata de calmar a su hermana, llena ahora de remordimiento; en su imaginaci�n enfebrecida, Sieglinde escucha el lejano sonido de las trompas e imagina que Hunding y sus parientes, llevando una jaur�a, les persiguen. Y en una visi�n contempla a Siegmund muerto a manos de sus enemigos. Cae desmayada y en ese momento entra Br�nnhilda

La walkiria dice ahora a Siegmund lo que se le ha ordenado: �l debe morir en el combate con Hunding, y le invita a acompa�arla al Walhalla a ocupar su puesto entre los h�roes muertos. Siegmund le pregunta si puede llevarse a Sieglinde con �l, a lo que la walkiria responde negativamente. Entones Siegmund se niega a ir al Walhalla. Ante estas muestras de amor, Br�nnhilda ofrece protecci�n a Sieglinde y al hijo que va a tener. Siegmund, sin embargo, antes que dejar a Sieglinde indefensa, prefiere matarla. Desenvaina su espada para darle muerte, pero Br�nnhilda, conmovida profundamente, detiene la mano del h�roe y dice que le ayudar� para conseguir la victoria.

Sale Br�nnhilda. Siegmund se despide de Sieglinde, que est� durmiendo, y va encontrarse con Hunding. Mientras Siegliende duerme, se desata una tormenta, a la luz de los rel�mpagos, se ve la lucha entre Siegmund y Hunding. Br�nnhilda protege con su escudo a Siegmund, pero cuando �ste va a dar muerte a su enemigo, aparece Wotan en medio de un rojo resplandor, rompe la espada de Siegmund y Hunding aprovecha para darle muerte. Br�nnhilda toma el cad�ver de Siegmund y se lo lleva en su caballo, despu�s de haber recogido los fragmentos de la espalda rota. Wotan contempla con tristeza el cuerpo de Siegmund, y con un movimiento de su mano da muerte a Hunding. Despu�s, prometiendo castigar la desobediencia de Br�nnhilda desaparece.


ACTO III.- e escucha la "Cabalgata de las walkirias". �stas traen sobre sus caballos los cad�veres de los guerreros muertos en combate, para llevarlos al Walhalla, y se van reuniendo en la alta cumbre de la monta�a. Comentan que Br�nnhilda se ha perdido, pero finalmente aparece llevando a Sieglinde. Las walkirias se horrorizan ante el desaf�o de Br�nnhilda, que ha desobedecido las �rdenes de Wotan, y se resisten a ocultar a Sieglinde de las miradas del dios.

Sieglinde despierta y dice a las walkirias que no quiere seguir viviendo, pero se calma cuando ellas le dicen que va a tener un hijo de Siegmund. Br�nnhilda la env�a hacia el este, a los bosques, a donde no es probable que vaya Wotan, ya que all� est� el Anillo y el resto del tesoro del Rin, protegido por Fafner en forma de drag�n - o de una gran serpiente--. Antes de que se marche Sieglinde, Br�nnhilda le entrega los fragmentos de la espada de Siegmund y le dice que el hijo que espera ser� un gran h�roe, que se llamar� Siegfried; volver� a forjar la espada y obtendr� la victoria total.

Llega Wotan, terriblemente encolerizado. Las ocho walkirias tratan de amparar a Br�nnhilda, pero ella se adelanta cuando es llamada por su padre. Lleno de furia, el dios pronuncia su sentencia: Br�nnhilda era su favorita, dice, pero se ha vuelto contra �l, por lo que la rechaza totalmente; en lo sucesivo ya no ser� una walkiria, sino una mujer mortal que yacer� en profundo sue�o hasta que un hombre la despierte y la tome por esposa. Las walkirias, aterradas ante la severidad de Wotan, le piden clemencia, pero �l se niega y las ordena marchar, prohibiendo que presten ayuda a su hermana.

Las walkirias se marchan y Br�nnhilda queda a solas con su padre, a quien ruega piedad, dici�ndole que ella no hizo sino seguir los verdaderos deseos de Wotan al ayudar a los W�lsung, a pesar de su orden posterior. Le habla tambi�n de su encuentro con Siegmund y del ni�o que espera Sieglinde, pero Wotan sigue inconmovible e insiste en su sentencia.

Br�nnhilda cae de rodillas delante de Wotan y le ruega que, si no revoca su sentencia, al menos coloque alguna dificultad para el que quiera despertarla, de tal manera que solamente un h�roe pueda conseguirlo. Profundamente afectado, el dios acepta encerrar a Br�nnhilda en un c�rculo de fuego. Padre e hija se funden en un abrazo y se despiden amorosamente y Br�nnhilda cae en un profundo sue�o. El dios cierra la visera del casco de Br�nnhilda y la cubre con su escudo. Despu�s, describe un c�rculo en torno de ella con su lanza y llama a Loge, el dios del fuego. El circulo de llamas se cierra en torno a Br�nnhilda. Wotan proclama que nadie que tema la lanza del dios penetrar� en el circulo de fuego. Con una triste despedida, Wotan desaparece a trav�s de las llamas.

iniciativa emprendedora dijo...

Personajes

Siegmund
Sieglinde

Hunding

Wotan

Fricka

Brunilda
Guerrero de la Tribu de los Welsungos
Hermana Gemela de Siegmund

Esposo de Sieglinde

Dios Supremo del Wahalla

Esposa de Wotan, Diosa del Matrimonio

Walkyria Preferida de Wotan
Tenor
Soprano

Bajo

Bar�tono

Mezzosoprano

Soprano


La acci�n tiene lugar en una tierra y en una �poca legendaria



ACTO I.- La escena tiene lugar en una caba�a, enclavada en un bosque y construida en torno al tronco de un enorme fresno; la caba�a es la morada de Hunding y su esposa Sieglinde. En el curso de una tormenta, Siegmund busca refugio en la caba�a, huyendo del acoso de sus enemigos, los Neidings. Cuando llega Siegmund, la caba�a est� vacia y �l se tiende a descansar. Entra Sieglinde y ve al forastero, exhausto, le ofrece agua y le dice que se quede all� hasta que regrese Hunding. Los dos se sienten mutuamente atra�dos.

Entra Hunding, que se muestra receloso al ver un extra�o en su morada, y al notar su parecido con Sieglinde, le pregunta qui�n es y de d�nde viene. Siegmund dice que su nombre es Wehwalt ("Infortunado") hijo de Wolfe, y relata su historia, la muerte de su madre y de su hermana gemela, la b�squeda de su padre y de �l mismo por parte de sus enemigos, y su lucha para salvar a una mujer de un matrimonio indeseado, y en la cual perdi� sus armas. Al escuchar el relato, Hunding se da cuenta de que aquel extranjero es un enemigo de su raza, y le dice a Siegmund que esa noche puede quedarse con ellos, pero que al siguiente d�a tendr�n que luchar el uno contra el otro. Ordena a Sieglinde que se marche a otra habitaci�n de la choza, pero ella, antes de salir, lanza una significativa mirada a un punto del tronco del fresno. Despu�s, Hunding sigue a su esposa.

Solo, a la d�bil luz del fuego, Siegmund piensa en su situaci�n: indefenso en la morada de su enemigo, y enamorado de la esposa de aqu�l. Y recuerda la promesa de su padre de que le proveer�a de una espada cuando la necesitase. De repente, un destello luminoso que surge del moribundo rescoldo ilumina el punto del fresno al que se hab�a dirigido la mirada de Sieglinde, antes de salir de escena.

Cuando la oscuridad es completa, aparece Sieglinde; ha drogado a Hunding y viene para advertir a Siegmund que debe huir. Relata la historia de su fiesta nupcial: mientras ella, profundamente triste, estaba sentada, en tanto que Hunding celebraba la boda con sus parientes, apareci� un anciano vestido de gris y clav� profundamente una espada en el fresno; desde entonces muchos hombres hab�an intentado sacarla de all� sin �xito. Entonces ambos se dan cuenta de que la espada estaba destinada a Siegmund y caen uno en brazos del otro.

Se abre la puerta del recinto y aparece el paisaje de una hermosa noche; Siegmund canta al amor y a la primavera: "Winterst�rme wichen dem Wonnemond" ("Las tormentas del invierno abren el camino a Mayo") a lo que ella responde apasionadamente: "Du bist der Lenz" ("T� eres la primavera"). Siegmund dice a Sieglinde que su padre se llamaba realmente W�lse y que �l es un W�lsung, y entonces se dan cuenta de que son hermanos, momento en que �l revela su verdadero nombre: Siegmund ("Victoria"). Saca la espada del �rbol, y la da por nombre Nothung ("Necesaria"). Finalmente vuelven a abrazarse con renovado �xtasis.


ACTO II.- Siegmund se ha llevado con �l a Sieglinde y Hunding los persigue. Wotan, que quiere proteger a Siegmund, como a hijo suyo, y porque es un instrumento de sus planes, ha enviado a Br�nnhilda hasta el lugar casi inaccesible en que el h�roe se ha refugiado, con el encargo de ayudarlo en su lucha contra Hunding. La walkiria lanza su grito de guerra ("Ho-jo-to-ho"), avisa a Wotan de que se acerca Fricka, y sale.

Llega Fricka en un carro tirado por dos carneros. Como diosa del matrimonio, pide a Wotan que castigue a Siegmund, dejando que Hunding le d� muerte; los dioses no deben proteger el adulterio y el incesto. Bien a su pesar, Wotan admite que Fricka tiene raz�n, aunque esto suponga que sus planes no puedan cumplirse, y finalmente aprueba la muerte de Siegmund: "Nimm den eid".

Se escucha de nuevo el grito de guerra de Brunnhilda, que regresa y que entra en escena a la vez que sale Fricka. La walkiria se sorprende al ver a su padre tan triste; �l le relata la historia de Alberich y el Anillo, de la predicci�n de Erda sobre la cuida de los dioses y la lucha de los dioses por impedirlo con ayuda de las walkirias, que ser�an el ej�rcito que proteger�a el Walhalla y de los hijos de Wotan habidos con una mujer mortal. Pero ahora, sigue diciendo, Siegmund ha de morir, para dar satisfacci�n a Fricka. Y lleno de triste desesperaci�n se da cuenta de que la ca�da de los dioses es inevitable. Br�nnhilda, aterrada, protesta ante su padre y pide que se permita vencer a Siegmund, tal como Wotan hab�a ordenado al principio. Tristemente, sin embargo, Wotan insiste en que Br�nnhilda ayude a vencer a Hunding.

Wotan y Br�nnhilda salen de escena. Y entran Siegmund y Sieglinde; el h�roe trata de calmar a su hermana, llena ahora de remordimiento; en su imaginaci�n enfebrecida, Sieglinde escucha el lejano sonido de las trompas e imagina que Hunding y sus parientes, llevando una jaur�a, les persiguen. Y en una visi�n contempla a Siegmund muerto a manos de sus enemigos. Cae desmayada y en ese momento entra Br�nnhilda

La walkiria dice ahora a Siegmund lo que se le ha ordenado: �l debe morir en el combate con Hunding, y le invita a acompa�arla al Walhalla a ocupar su puesto entre los h�roes muertos. Siegmund le pregunta si puede llevarse a Sieglinde con �l, a lo que la walkiria responde negativamente. Entones Siegmund se niega a ir al Walhalla. Ante estas muestras de amor, Br�nnhilda ofrece protecci�n a Sieglinde y al hijo que va a tener. Siegmund, sin embargo, antes que dejar a Sieglinde indefensa, prefiere matarla. Desenvaina su espada para darle muerte, pero Br�nnhilda, conmovida profundamente, detiene la mano del h�roe y dice que le ayudar� para conseguir la victoria.

Sale Br�nnhilda. Siegmund se despide de Sieglinde, que est� durmiendo, y va encontrarse con Hunding. Mientras Siegliende duerme, se desata una tormenta, a la luz de los rel�mpagos, se ve la lucha entre Siegmund y Hunding. Br�nnhilda protege con su escudo a Siegmund, pero cuando �ste va a dar muerte a su enemigo, aparece Wotan en medio de un rojo resplandor, rompe la espada de Siegmund y Hunding aprovecha para darle muerte. Br�nnhilda toma el cad�ver de Siegmund y se lo lleva en su caballo, despu�s de haber recogido los fragmentos de la espalda rota. Wotan contempla con tristeza el cuerpo de Siegmund, y con un movimiento de su mano da muerte a Hunding. Despu�s, prometiendo castigar la desobediencia de Br�nnhilda desaparece.


ACTO III.- e escucha la "Cabalgata de las walkirias". �stas traen sobre sus caballos los cad�veres de los guerreros muertos en combate, para llevarlos al Walhalla, y se van reuniendo en la alta cumbre de la monta�a. Comentan que Br�nnhilda se ha perdido, pero finalmente aparece llevando a Sieglinde. Las walkirias se horrorizan ante el desaf�o de Br�nnhilda, que ha desobedecido las �rdenes de Wotan, y se resisten a ocultar a Sieglinde de las miradas del dios.

Sieglinde despierta y dice a las walkirias que no quiere seguir viviendo, pero se calma cuando ellas le dicen que va a tener un hijo de Siegmund. Br�nnhilda la env�a hacia el este, a los bosques, a donde no es probable que vaya Wotan, ya que all� est� el Anillo y el resto del tesoro del Rin, protegido por Fafner en forma de drag�n - o de una gran serpiente--. Antes de que se marche Sieglinde, Br�nnhilda le entrega los fragmentos de la espada de Siegmund y le dice que el hijo que espera ser� un gran h�roe, que se llamar� Siegfried; volver� a forjar la espada y obtendr� la victoria total.

Llega Wotan, terriblemente encolerizado. Las ocho walkirias tratan de amparar a Br�nnhilda, pero ella se adelanta cuando es llamada por su padre. Lleno de furia, el dios pronuncia su sentencia: Br�nnhilda era su favorita, dice, pero se ha vuelto contra �l, por lo que la rechaza totalmente; en lo sucesivo ya no ser� una walkiria, sino una mujer mortal que yacer� en profundo sue�o hasta que un hombre la despierte y la tome por esposa. Las walkirias, aterradas ante la severidad de Wotan, le piden clemencia, pero �l se niega y las ordena marchar, prohibiendo que presten ayuda a su hermana.

Las walkirias se marchan y Br�nnhilda queda a solas con su padre, a quien ruega piedad, dici�ndole que ella no hizo sino seguir los verdaderos deseos de Wotan al ayudar a los W�lsung, a pesar de su orden posterior. Le habla tambi�n de su encuentro con Siegmund y del ni�o que espera Sieglinde, pero Wotan sigue inconmovible e insiste en su sentencia.

Br�nnhilda cae de rodillas delante de Wotan y le ruega que, si no revoca su sentencia, al menos coloque alguna dificultad para el que quiera despertarla, de tal manera que solamente un h�roe pueda conseguirlo. Profundamente afectado, el dios acepta encerrar a Br�nnhilda en un c�rculo de fuego. Padre e hija se funden en un abrazo y se despiden amorosamente y Br�nnhilda cae en un profundo sue�o. El dios cierra la visera del casco de Br�nnhilda y la cubre con su escudo. Despu�s, describe un c�rculo en torno de ella con su lanza y llama a Loge, el dios del fuego. El circulo de llamas se cierra en torno a Br�nnhilda. Wotan proclama que nadie que tema la lanza del dios penetrar� en el circulo de fuego. Con una triste despedida, Wotan desaparece a trav�s de las llamas.

iniciativa emprendedora dijo...

actividades:



1:vocabulario

antropomorfismo:
1. m. Conjunto de creencias o de doctrinas que atribuyen a la divinidad la figura o las cualidades del hombre

morar:1. intr. cult. Habitar o residir habitualmente en un lugar. U. t. en sent. fig.


ultratumba:1. f. Ámbito más allá de la muerte


necrópolis: f. Cementerio de gran extensión, en que abundan los monumentos fúnebres.


adscribir:1. tr. Inscribir, contar entre lo que corresponde a alguien o algo.

2:relaccionar la costumbre de los griegos de visitar a los muertos con nuestras costumbres hacia ese tema:

los griegos visitaban a sus difundos y les ofrecian varios sacrificios y ofrendas.
Nuestra costumbre también es ir a visitar a los muertos y esa era la relacción que hay.

Unknown dijo...

La Walkyria
Primera jornada del Anillo del Nibelungo

La Walkyria (Die Walküre), primera de las tres jornadas del "anillo de los Nibelungos", está dividida en tres actos la música y el libreto es de Richard Wagner (1813 - 1883) utilizó las leyendas medievales del Edda y del Nibelungenenlied como fuente de inspiración. Fue estrenada en forma individual en el Königliches Hof-Nationaltheater de Munich el 26 de junio de 1870.

Personajes

Siegmund
Sieglinde

Hunding

Wotan

Fricka

Brunilda
Guerrero de la Tribu de los Welsungos
Hermana Gemela de Siegmund

Esposo de Sieglinde

Dios Supremo del Wahalla

Esposa de Wotan, Diosa del Matrimonio

Walkyria Preferida de Wotan
Tenor
Soprano

Bajo

Barítono

Mezzosoprano

Soprano


La acción tiene lugar en una tierra y en una época legendaria



ACTO I.- La escena tiene lugar en una cabaña, enclavada en un bosque y construida en torno al tronco de un enorme fresno; la cabaña es la morada de Hunding y su esposa Sieglinde. En el curso de una tormenta, Siegmund busca refugio en la cabaña, huyendo del acoso de sus enemigos, los Neidings. Cuando llega Siegmund, la cabaña está vacia y él se tiende a descansar. Entra Sieglinde y ve al forastero, exhausto, le ofrece agua y le dice que se quede allí hasta que regrese Hunding. Los dos se sienten mutuamente atraídos.

Entra Hunding, que se muestra receloso al ver un extraño en su morada, y al notar su parecido con Sieglinde, le pregunta quién es y de dónde viene. Siegmund dice que su nombre es Wehwalt ("Infortunado") hijo de Wolfe, y relata su historia, la muerte de su madre y de su hermana gemela, la búsqueda de su padre y de él mismo por parte de sus enemigos, y su lucha para salvar a una mujer de un matrimonio indeseado, y en la cual perdió sus armas. Al escuchar el relato, Hunding se da cuenta de que aquel extranjero es un enemigo de su raza, y le dice a Siegmund que esa noche puede quedarse con ellos, pero que al siguiente día tendrán que luchar el uno contra el otro. Ordena a Sieglinde que se marche a otra habitación de la choza, pero ella, antes de salir, lanza una significativa mirada a un punto del tronco del fresno. Después, Hunding sigue a su esposa.

Solo, a la débil luz del fuego, Siegmund piensa en su situación: indefenso en la morada de su enemigo, y enamorado de la esposa de aquél. Y recuerda la promesa de su padre de que le proveería de una espada cuando la necesitase. De repente, un destello luminoso que surge del moribundo rescoldo ilumina el punto del fresno al que se había dirigido la mirada de Sieglinde, antes de salir de escena.

Cuando la oscuridad es completa, aparece Sieglinde; ha drogado a Hunding y viene para advertir a Siegmund que debe huir. Relata la historia de su fiesta nupcial: mientras ella, profundamente triste, estaba sentada, en tanto que Hunding celebraba la boda con sus parientes, apareció un anciano vestido de gris y clavó profundamente una espada en el fresno; desde entonces muchos hombres habían intentado sacarla de allí sin éxito. Entonces ambos se dan cuenta de que la espada estaba destinada a Siegmund y caen uno en brazos del otro.

Se abre la puerta del recinto y aparece el paisaje de una hermosa noche; Siegmund canta al amor y a la primavera: "Winterstürme wichen dem Wonnemond" ("Las tormentas del invierno abren el camino a Mayo") a lo que ella responde apasionadamente: "Du bist der Lenz" ("Tú eres la primavera"). Siegmund dice a Sieglinde que su padre se llamaba realmente Wälse y que él es un Wälsung, y entonces se dan cuenta de que son hermanos, momento en que él revela su verdadero nombre: Siegmund ("Victoria"). Saca la espada del árbol, y la da por nombre Nothung ("Necesaria"). Finalmente vuelven a abrazarse con renovado éxtasis.


ACTO II.- Siegmund se ha llevado con él a Sieglinde y Hunding los persigue. Wotan, que quiere proteger a Siegmund, como a hijo suyo, y porque es un instrumento de sus planes, ha enviado a Brünnhilda hasta el lugar casi inaccesible en que el héroe se ha refugiado, con el encargo de ayudarlo en su lucha contra Hunding. La walkiria lanza su grito de guerra ("Ho-jo-to-ho"), avisa a Wotan de que se acerca Fricka, y sale.

Llega Fricka en un carro tirado por dos carneros. Como diosa del matrimonio, pide a Wotan que castigue a Siegmund, dejando que Hunding le dé muerte; los dioses no deben proteger el adulterio y el incesto. Bien a su pesar, Wotan admite que Fricka tiene razón, aunque esto suponga que sus planes no puedan cumplirse, y finalmente aprueba la muerte de Siegmund: "Nimm den eid".

Se escucha de nuevo el grito de guerra de Brunnhilda, que regresa y que entra en escena a la vez que sale Fricka. La walkiria se sorprende al ver a su padre tan triste; él le relata la historia de Alberich y el Anillo, de la predicción de Erda sobre la cuida de los dioses y la lucha de los dioses por impedirlo con ayuda de las walkirias, que serían el ejército que protegería el Walhalla y de los hijos de Wotan habidos con una mujer mortal. Pero ahora, sigue diciendo, Siegmund ha de morir, para dar satisfacción a Fricka. Y lleno de triste desesperación se da cuenta de que la caída de los dioses es inevitable. Brünnhilda, aterrada, protesta ante su padre y pide que se permita vencer a Siegmund, tal como Wotan había ordenado al principio. Tristemente, sin embargo, Wotan insiste en que Brünnhilda ayude a vencer a Hunding.

Wotan y Brünnhilda salen de escena. Y entran Siegmund y Sieglinde; el héroe trata de calmar a su hermana, llena ahora de remordimiento; en su imaginación enfebrecida, Sieglinde escucha el lejano sonido de las trompas e imagina que Hunding y sus parientes, llevando una jauría, les persiguen. Y en una visión contempla a Siegmund muerto a manos de sus enemigos. Cae desmayada y en ese momento entra Brünnhilda

La walkiria dice ahora a Siegmund lo que se le ha ordenado: él debe morir en el combate con Hunding, y le invita a acompañarla al Walhalla a ocupar su puesto entre los héroes muertos. Siegmund le pregunta si puede llevarse a Sieglinde con él, a lo que la walkiria responde negativamente. Entones Siegmund se niega a ir al Walhalla. Ante estas muestras de amor, Brünnhilda ofrece protección a Sieglinde y al hijo que va a tener. Siegmund, sin embargo, antes que dejar a Sieglinde indefensa, prefiere matarla. Desenvaina su espada para darle muerte, pero Brünnhilda, conmovida profundamente, detiene la mano del héroe y dice que le ayudará para conseguir la victoria.

Sale Brünnhilda. Siegmund se despide de Sieglinde, que está durmiendo, y va encontrarse con Hunding. Mientras Siegliende duerme, se desata una tormenta, a la luz de los relámpagos, se ve la lucha entre Siegmund y Hunding. Brünnhilda protege con su escudo a Siegmund, pero cuando éste va a dar muerte a su enemigo, aparece Wotan en medio de un rojo resplandor, rompe la espada de Siegmund y Hunding aprovecha para darle muerte. Brünnhilda toma el cadáver de Siegmund y se lo lleva en su caballo, después de haber recogido los fragmentos de la espalda rota. Wotan contempla con tristeza el cuerpo de Siegmund, y con un movimiento de su mano da muerte a Hunding. Después, prometiendo castigar la desobediencia de Brünnhilda desaparece.


ACTO III.- e escucha la "Cabalgata de las walkirias". Éstas traen sobre sus caballos los cadáveres de los guerreros muertos en combate, para llevarlos al Walhalla, y se van reuniendo en la alta cumbre de la montaña. Comentan que Brünnhilda se ha perdido, pero finalmente aparece llevando a Sieglinde. Las walkirias se horrorizan ante el desafío de Brünnhilda, que ha desobedecido las órdenes de Wotan, y se resisten a ocultar a Sieglinde de las miradas del dios.

Sieglinde despierta y dice a las walkirias que no quiere seguir viviendo, pero se calma cuando ellas le dicen que va a tener un hijo de Siegmund. Brünnhilda la envía hacia el este, a los bosques, a donde no es probable que vaya Wotan, ya que allí está el Anillo y el resto del tesoro del Rin, protegido por Fafner en forma de dragón - o de una gran serpiente--. Antes de que se marche Sieglinde, Brünnhilda le entrega los fragmentos de la espada de Siegmund y le dice que el hijo que espera será un gran héroe, que se llamará Siegfried; volverá a forjar la espada y obtendrá la victoria total.

Llega Wotan, terriblemente encolerizado. Las ocho walkirias tratan de amparar a Brünnhilda, pero ella se adelanta cuando es llamada por su padre. Lleno de furia, el dios pronuncia su sentencia: Brünnhilda era su favorita, dice, pero se ha vuelto contra él, por lo que la rechaza totalmente; en lo sucesivo ya no será una walkiria, sino una mujer mortal que yacerá en profundo sueño hasta que un hombre la despierte y la tome por esposa. Las walkirias, aterradas ante la severidad de Wotan, le piden clemencia, pero él se niega y las ordena marchar, prohibiendo que presten ayuda a su hermana.

Las walkirias se marchan y Brünnhilda queda a solas con su padre, a quien ruega piedad, diciéndole que ella no hizo sino seguir los verdaderos deseos de Wotan al ayudar a los Wälsung, a pesar de su orden posterior. Le habla también de su encuentro con Siegmund y del niño que espera Sieglinde, pero Wotan sigue inconmovible e insiste en su sentencia.

Brünnhilda cae de rodillas delante de Wotan y le ruega que, si no revoca su sentencia, al menos coloque alguna dificultad para el que quiera despertarla, de tal manera que solamente un héroe pueda conseguirlo. Profundamente afectado, el dios acepta encerrar a Brünnhilda en un círculo de fuego. Padre e hija se funden en un abrazo y se despiden amorosamente y Brünnhilda cae en un profundo sueño. El dios cierra la visera del casco de Brünnhilda y la cubre con su escudo. Después, describe un círculo en torno de ella con su lanza y llama a Loge, el dios del fuego. El circulo de llamas se cierra en torno a Brünnhilda. Wotan proclama que nadie que tema la lanza del dios penetrará en el circulo de fuego. Con una triste despedida, Wotan desaparece a través de las llamas.

Unknown dijo...

Mitos:
Un mito es la narracion de hechos sobrenaturales protagonizado por personajes sobrenaturales (dioses, semidioses, monstruos) o extraordinarios (heroes)para explicar hechos sobrenaturales como la lluvia , el sol , amor , etc. En las comunidades antiguas los mitos eran considerados como una realidad vivida por diversos personajes sobrenaturales

Unknown dijo...

La Walkyria (Die Walk�re), primera de las tres jornadas del "anillo de los Nibelungos", est� dividida en tres actos la m�sica y el libreto es de Richard Wagner (1813 - 1883) utiliz� las leyendas medievales del Edda y del Nibelungenenlied como fuente de inspiraci�n. Fue estrenada en forma individual en el K�nigliches Hof-Nationaltheater de Munich el 26 de junio de 1870.

Personajes

Siegmund
Sieglinde

Hunding

Wotan

Fricka

Brunilda
Guerrero de la Tribu de los Welsungos
Hermana Gemela de Siegmund

Esposo de Sieglinde

Dios Supremo del Wahalla

Esposa de Wotan, Diosa del Matrimonio

Walkyria Preferida de Wotan
Tenor
Soprano

Bajo

Bar�tono

Mezzosoprano

Soprano


La acci�n tiene lugar en una tierra y en una �poca legendaria



ACTO I.- La escena tiene lugar en una caba�a, enclavada en un bosque y construida en torno al tronco de un enorme fresno; la caba�a es la morada de Hunding y su esposa Sieglinde. En el curso de una tormenta, Siegmund busca refugio en la caba�a, huyendo del acoso de sus enemigos, los Neidings. Cuando llega Siegmund, la caba�a est� vacia y �l se tiende a descansar. Entra Sieglinde y ve al forastero, exhausto, le ofrece agua y le dice que se quede all� hasta que regrese Hunding. Los dos se sienten mutuamente atra�dos.

Entra Hunding, que se muestra receloso al ver un extra�o en su morada, y al notar su parecido con Sieglinde, le pregunta qui�n es y de d�nde viene. Siegmund dice que su nombre es Wehwalt ("Infortunado") hijo de Wolfe, y relata su historia, la muerte de su madre y de su hermana gemela, la b�squeda de su padre y de �l mismo por parte de sus enemigos, y su lucha para salvar a una mujer de un matrimonio indeseado, y en la cual perdi� sus armas. Al escuchar el relato, Hunding se da cuenta de que aquel extranjero es un enemigo de su raza, y le dice a Siegmund que esa noche puede quedarse con ellos, pero que al siguiente d�a tendr�n que luchar el uno contra el otro. Ordena a Sieglinde que se marche a otra habitaci�n de la choza, pero ella, antes de salir, lanza una significativa mirada a un punto del tronco del fresno. Despu�s, Hunding sigue a su esposa.

Solo, a la d�bil luz del fuego, Siegmund piensa en su situaci�n: indefenso en la morada de su enemigo, y enamorado de la esposa de aqu�l. Y recuerda la promesa de su padre de que le proveer�a de una espada cuando la necesitase. De repente, un destello luminoso que surge del moribundo rescoldo ilumina el punto del fresno al que se hab�a dirigido la mirada de Sieglinde, antes de salir de escena.

Cuando la oscuridad es completa, aparece Sieglinde; ha drogado a Hunding y viene para advertir a Siegmund que debe huir. Relata la historia de su fiesta nupcial: mientras ella, profundamente triste, estaba sentada, en tanto que Hunding celebraba la boda con sus parientes, apareci� un anciano vestido de gris y clav� profundamente una espada en el fresno; desde entonces muchos hombres hab�an intentado sacarla de all� sin �xito. Entonces ambos se dan cuenta de que la espada estaba destinada a Siegmund y caen uno en brazos del otro.

Se abre la puerta del recinto y aparece el paisaje de una hermosa noche; Siegmund canta al amor y a la primavera: "Winterst�rme wichen dem Wonnemond" ("Las tormentas del invierno abren el camino a Mayo") a lo que ella responde apasionadamente: "Du bist der Lenz" ("T� eres la primavera"). Siegmund dice a Sieglinde que su padre se llamaba realmente W�lse y que �l es un W�lsung, y entonces se dan cuenta de que son hermanos, momento en que �l revela su verdadero nombre: Siegmund ("Victoria"). Saca la espada del �rbol, y la da por nombre Nothung ("Necesaria"). Finalmente vuelven a abrazarse con renovado �xtasis.


ACTO II.- Siegmund se ha llevado con �l a Sieglinde y Hunding los persigue. Wotan, que quiere proteger a Siegmund, como a hijo suyo, y porque es un instrumento de sus planes, ha enviado a Br�nnhilda hasta el lugar casi inaccesible en que el h�roe se ha refugiado, con el encargo de ayudarlo en su lucha contra Hunding. La walkiria lanza su grito de guerra ("Ho-jo-to-ho"), avisa a Wotan de que se acerca Fricka, y sale.

Llega Fricka en un carro tirado por dos carneros. Como diosa del matrimonio, pide a Wotan que castigue a Siegmund, dejando que Hunding le d� muerte; los dioses no deben proteger el adulterio y el incesto. Bien a su pesar, Wotan admite que Fricka tiene raz�n, aunque esto suponga que sus planes no puedan cumplirse, y finalmente aprueba la muerte de Siegmund: "Nimm den eid".

Se escucha de nuevo el grito de guerra de Brunnhilda, que regresa y que entra en escena a la vez que sale Fricka. La walkiria se sorprende al ver a su padre tan triste; �l le relata la historia de Alberich y el Anillo, de la predicci�n de Erda sobre la cuida de los dioses y la lucha de los dioses por impedirlo con ayuda de las walkirias, que ser�an el ej�rcito que proteger�a el Walhalla y de los hijos de Wotan habidos con una mujer mortal. Pero ahora, sigue diciendo, Siegmund ha de morir, para dar satisfacci�n a Fricka. Y lleno de triste desesperaci�n se da cuenta de que la ca�da de los dioses es inevitable. Br�nnhilda, aterrada, protesta ante su padre y pide que se permita vencer a Siegmund, tal como Wotan hab�a ordenado al principio. Tristemente, sin embargo, Wotan insiste en que Br�nnhilda ayude a vencer a Hunding.

Wotan y Br�nnhilda salen de escena. Y entran Siegmund y Sieglinde; el h�roe trata de calmar a su hermana, llena ahora de remordimiento; en su imaginaci�n enfebrecida, Sieglinde escucha el lejano sonido de las trompas e imagina que Hunding y sus parientes, llevando una jaur�a, les persiguen. Y en una visi�n contempla a Siegmund muerto a manos de sus enemigos. Cae desmayada y en ese momento entra Br�nnhilda

La walkiria dice ahora a Siegmund lo que se le ha ordenado: �l debe morir en el combate con Hunding, y le invita a acompa�arla al Walhalla a ocupar su puesto entre los h�roes muertos. Siegmund le pregunta si puede llevarse a Sieglinde con �l, a lo que la walkiria responde negativamente. Entones Siegmund se niega a ir al Walhalla. Ante estas muestras de amor, Br�nnhilda ofrece protecci�n a Sieglinde y al hijo que va a tener. Siegmund, sin embargo, antes que dejar a Sieglinde indefensa, prefiere matarla. Desenvaina su espada para darle muerte, pero Br�nnhilda, conmovida profundamente, detiene la mano del h�roe y dice que le ayudar� para conseguir la victoria.

Sale Br�nnhilda. Siegmund se despide de Sieglinde, que est� durmiendo, y va encontrarse con Hunding. Mientras Siegliende duerme, se desata una tormenta, a la luz de los rel�mpagos, se ve la lucha entre Siegmund y Hunding. Br�nnhilda protege con su escudo a Siegmund, pero cuando �ste va a dar muerte a su enemigo, aparece Wotan en medio de un rojo resplandor, rompe la espada de Siegmund y Hunding aprovecha para darle muerte. Br�nnhilda toma el cad�ver de Siegmund y se lo lleva en su caballo, despu�s de haber recogido los fragmentos de la espalda rota. Wotan contempla con tristeza el cuerpo de Siegmund, y con un movimiento de su mano da muerte a Hunding. Despu�s, prometiendo castigar la desobediencia de Br�nnhilda desaparece.


ACTO III.- e escucha la "Cabalgata de las walkirias". �stas traen sobre sus caballos los cad�veres de los guerreros muertos en combate, para llevarlos al Walhalla, y se van reuniendo en la alta cumbre de la monta�a. Comentan que Br�nnhilda se ha perdido, pero finalmente aparece llevando a Sieglinde. Las walkirias se horrorizan ante el desaf�o de Br�nnhilda, que ha desobedecido las �rdenes de Wotan, y se resisten a ocultar a Sieglinde de las miradas del dios.

Sieglinde despierta y dice a las walkirias que no quiere seguir viviendo, pero se calma cuando ellas le dicen que va a tener un hijo de Siegmund. Br�nnhilda la env�a hacia el este, a los bosques, a donde no es probable que vaya Wotan, ya que all� est� el Anillo y el resto del tesoro del Rin, protegido por Fafner en forma de drag�n - o de una gran serpiente--. Antes de que se marche Sieglinde, Br�nnhilda le entrega los fragmentos de la espada de Siegmund y le dice que el hijo que espera ser� un gran h�roe, que se llamar� Siegfried; volver� a forjar la espada y obtendr� la victoria total.

Llega Wotan, terriblemente encolerizado. Las ocho walkirias tratan de amparar a Br�nnhilda, pero ella se adelanta cuando es llamada por su padre. Lleno de furia, el dios pronuncia su sentencia: Br�nnhilda era su favorita, dice, pero se ha vuelto contra �l, por lo que la rechaza totalmente; en lo sucesivo ya no ser� una walkiria, sino una mujer mortal que yacer� en profundo sue�o hasta que un hombre la despierte y la tome por esposa. Las walkirias, aterradas ante la severidad de Wotan, le piden clemencia, pero �l se niega y las ordena marchar, prohibiendo que presten ayuda a su hermana.

Las walkirias se marchan y Br�nnhilda queda a solas con su padre, a quien ruega piedad, dici�ndole que ella no hizo sino seguir los verdaderos deseos de Wotan al ayudar a los W�lsung, a pesar de su orden posterior. Le habla tambi�n de su encuentro con Siegmund y del ni�o que espera Sieglinde, pero Wotan sigue inconmovible e insiste en su sentencia.

Br�nnhilda cae de rodillas delante de Wotan y le ruega que, si no revoca su sentencia, al menos coloque alguna dificultad para el que quiera despertarla, de tal manera que solamente un h�roe pueda conseguirlo. Profundamente afectado, el dios acepta encerrar a Br�nnhilda en un c�rculo de fuego. Padre e hija se funden en un abrazo y se despiden amorosamente y Br�nnhilda cae en un profundo sue�o. El dios cierra la visera del casco de Br�nnhilda y la cubre con su escudo. Despu�s, describe un c�rculo en torno de ella con su lanza y llama a Loge, el dios del fuego. El circulo de llamas se cierra en torno a Br�nnhilda. Wotan proclama que nadie que tema la lanza del dios penetrar� en el circulo de fuego. Con una triste despedida, Wotan desaparece a trav�s de las llamas.

Unknown dijo...

Cuando la oscuridad es completa, aparece Sieglinde; ha drogado a Hunding y viene para advertir a Siegmund que debe huir. Relata la historia de su fiesta nupcial: mientras ella, profundamente triste, estaba sentada, en tanto que Hunding celebraba la boda con sus parientes, apareció un anciano vestido de gris y clavó profundamente una espada en el fresno; desde entonces muchos hombres habían intentado sacarla de allí sin éxito. Entonces ambos se dan cuenta de que la espada estaba destinada a Siegmund y caen uno en brazos del otro.

Se abre la puerta del recinto y aparece el paisaje de una hermosa noche; Siegmund canta al amor y a la primavera: "Winterstürme wichen dem Wonnemond" ("Las tormentas del invierno abren el camino a Mayo") a lo que ella responde apasionadamente: "Du bist der Lenz" ("Tú eres la primavera"). Siegmund dice a Sieglinde que su padre se llamaba realmente Wälse y que él es un Wälsung, y entonces se dan cuenta de que son hermanos, momento en que él revela su verdadero nombre: Siegmund ("Victoria"). Saca la espada del árbol, y la da por nombre Nothung ("Necesaria"). Finalmente vuelven a abrazarse con renovado éxtasis.
primera de las tres jornadas del "anillo de los Nibelungos", est� dividida en tres actos la m�sica y el libreto es de Richard Wagner (1813 - 1883