martes, 6 de mayo de 2008

EL JESÚS DE LA HISTORIA Y EL CRISTO DE LA FE

Realiza las actividades propuestas en el texto que se te ha entregado

1. Vocabulario no entendido
2. Comentario del texto ("Evangelio de San Mateo, 5, 1-10)
2. Comentario de Mahatma K. Gandhi
3. Comentario de F. Mitterrand


4. Comentario de la película

lunes, 31 de marzo de 2008

LA FIGURA DE MOISÉS

LA FIGURA DE MOISÉS

1. CONTENIDOS

Significado de Moisés.

Moisés es una figura clave dentro de la historia religiosa y política
de Israel. Es importante también para los cristianos y musulmanes.
Su vida y su obra parece que han de situarse en la época de la dinastía
egipcia XVIII, reinando Ramsés II (1300-1200 a.C.).

– 1. Moisés en la Biblia. Según el libro del Éxodo, Moisés nació en
Egipto entre los esclavos exiliados pertenecientes a la tribu de Leví.
Debería haber muerto como consecuencia del decreto genocida del
faraón que ordenaba la muerte de los varones israelitas (Exodo
1,22). Confiado a las aguas del Nilo por su madre, fue recogido por
una hermana del Faraón que lo educó (Éxodo 2). Educado en la corte
egipcia, fue obligado a exiliarse a Madián tras matar a un egipcio,
que maltrataba a unos israelitas. Entonces encontró a Dios en el desierto
y se convirtió en el caudillo de «los hijos de Israel». Descendió
a Egipto y tuvo que obligar al Faráon mediante diez plagas prodigiosas
a dejar marchar a su pueblo. Especialmente la décima plaga se
conmemora en el Judaísmo como origen de la fiesta de la Pascua.
Después del paso milagroso del Mar Rojo (Éxodo 14-15) condujo a
Israel durante 40 años por el desierto (Éxodo 16), y asumió la función
legal para todo el pueblo (Éxodo 18). En el Sinaí, Dios se reveló de
nuevo a Moisés, hizo una alianza con el pueblo y trazó una norma de
conducta con los Diez Mandamientos, así como un código de leyes
destinado a regir la vida del pueblo (Éxodo 20-32). La falta de fe del
pueblo, manifestada en particular con la adoración del becerro de oro
malograría la entrada de Moisés, y de la generación liberada, en la
tierra de Canaán.

– 2. Moisés y la historia. Resulta muy difícil recuperar la fisonomía
histórica de Moisés bajo el aluvión de tradiciones preocupadas de celebrar
las maravillas que Dios realizó por su medio. El prestigio alcanzado
por Moisés influyó sin duda en el relato de su nacimiento, composición
popular del género «nacimiento del héroe». Cada una de las
fuentes del Pentateuco aporta su propio toque al retrato bíblico de
Moisés, relatando la obra que Dios realizó por su medio de Egipto al
Jordán. Es legítimo conjeturar que Moisés fue uno de los semitas formados
para la política asiática por los faraones, el cual logró liberar a
sus hermanos de Egipto y organizarlo en el desierto como «pueblo»
con un solo Dios, un solo culto y una sola Ley, núcleo del futuro Israel.

– 3. Moisés es la figura central del judaísmo rabínico como fundador
y legislador y como el primero y más grande de los profetas. De
acuerdo con los rabinos, todo el Pentateuco fue dictado por Dios a
Moisés, «nuestro maestro», quien lo puso por escrito. Existe en la literatura
rabínica una tensión entre el maestro a quien Dios se dirigió
«cara a cara» y el temor a adscribir cualquier divinización a Moisés.
Se le describe como un rey o el máximo estadista, cuya sabiduría es
la máxima posible: «en el mundo fueron creados cincuenta niveles
de sabiduría y todas menos una le fueron concedidas a Moisés» (Zohar).
Su carácter profético es superior al del resto de profetas: «el
resto de profetas vio a través de un espejo empañado, pero Moisés
vio a través de un espejo bruñido» (Levítico Rabbah 1,14). Según la
interpretación del Talmud recibió también la ley oral, además de la
Torá o ley escrita. Esta ley oral fue consignada posteriormente (s.II
a.C.-II d.C) por escrito en la Mishná, la Tosefta y los Baraitot.

– 4. Para los cristianos Moisés es hombre de fe y, como mediador
de la ley, figura de Cristo –«que vino no a destruir la ley sino a perfeccionarla
» (Mateo 5,17)–, en cuanto prepara su camino (Juan 5,39-47;
Hechos 3,22). Es el profeta que anuncia a Jesús (Lucas 24,27-44) y
el testigo, junto con Elías, de la Transfiguración (Mateo 17,1-8).

– 5. El Corán menciona a menudo a Moisés con el nombre de Musa,
al que añade al epíteto «Dios le habló» (a partir de la zarza ardiente).
Es un «mensajero divino» que trae una nueva revelación (el
judaísmo y la ley mosaíca), más que un simple «profeta» que profetiza
en los límites de una religión ya existente (Corán 4,164). En el Corán
se narra extensamente la historia de Moisés, aunque con divergencias
respecto al relato bíblico. Se le describe como tratado de hechizado
(Corán 17,101-104) ante la incredulidad de su pueblo (Corán
4,153-154) y se presentan sus «nueve» milagrosos signos (Corán
Los fundadores de las religiones y los libros sagrados
17,101). Uno de los signos es la «mano blanca» que sacó de su seno
en presencia del Faráon (Corán 7,104) para significar que su acción
en el mundo se ha vuelto sagrada. Se le describe también con un defecto
de pronunciación del que pide librarse a Dios para que su palabra
pudiera ser comprendida. Le considera, por último, unido a Abrahán,
como precursor de Mahoma, y sus enseñanzas las confirma el
texto sagrado del islam (Corán 11,17).

2. TEXTOS
Moisés aparece en el Éxodo como el gran libertador de la opresión
del pueblo de Israel:
“El Señor le dijo: –He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he
oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos.
Y he bajado a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra
para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y
miel, el país de los cananeos...El clamor de los israelitas ha llegado a
mí, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora, anda, que te
envío al Faráon para que saques de Egipto a mi pueblo, los israelitas.
Moisés replicó a Dios: –¿Quién soy yo para acudir al Faraón o para
sacar a los israelitas de Egipto?
Respondió Dios: –Yo estoy contigo, y ésta es la señal de que yo te
envío: que cuando saques al pueblo de Egipto, daréis culto a Dios en
esta montaña» (Éxodo 3,7-12).
En la literatura rabínica se alaba la entrega de la Ley que dignifica
a Israel ante los ángeles de Dios:
«–Señor del mundo –dijo entonces Moisés ante Dios– esta Ley
que me das ¿qué hay en ella escrito?: Yo soy el Señor vuestro Dios
que os saqué de tierra de Egipto (Éxodo 20,2); –y añadió dirigiéndose
a los ángeles–: ¿Habéis vosotros bajado a Egipto? ¿Fuisteis hechos
esclavos del Faráon? ¿Por qué va a ser, pues, la Ley para vosotros?
¿Qué más hay en ella escrito?: No tendrás otros dioses (Éxodo
20,3); ¿acaso estáis vosotros entre gentiles que practican la idolatría?
¿Y no está también escrito en ella: Recuerda el sábado para
santificarlo (Éxodo 20,8)?; ¿acaso tenéis vosotros que trabajar, para
que os haga falta descansar?...
Al oír esto alabaron los ángeles a Dios, pues está dicho: Señor
Dios nuestro, cuán glorioso es tu Nombre en toda la tierra” (Sal 8,10)
(Talmud de Babilonia, Shabat 88b-99a, citado de E.Romero, La Ley
en la Leyenda, CSIC, Madrid, 1989, p.299).
En el Nuevo Testamento aparece la Alianza de Cristo relacionada
con la de Moisés:
«De ahí que tampoco faltase sangre en la inauguración de la primera
alianza. Cuando Moisés acabó de leer al pueblo todas las prescripciones
contenidas en la Ley, cogió la sangre de los becerros y las
cabras ... y roció primero el libro mismo y después al pueblo entero
diciendo: Esta es la sangre de la alianza que hace Dios con vosotros
(Éxodo 24,8). Con la sangre roció además el tabernáculo y todos los
utensilios litúrgicos. Según la Ley, prácticamente todo se purifica con
sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.
Bueno, estos esbozos de las realidades celestes tenían que purificarse
por fuerza con tales ritos, pero las realidades mismas necesitan
sacrificios de más valor que éstos; y de hecho el Mesías (Jesucristo)
no entró en un santuario hecho por hombres, copia del verdadero,
sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante Dios en favor
nuestro» (Hebreos 9,18-24).
En el Corán Moisés es descrito en un estilo elegíaco, en el paso
del Mar Rojo, mientras el Faraón y sus soldados perecen ahogados:
«Antes que a ellos (los de la Meca) probamos a las gentes del Faraón.
Les llegó un noble Enviado / que les dijo: ¡”Dadme a los servidores
de Dios! Yo soy, para vosotros, un Enviado seguro. No seáis
soberbios ante Dios! Yo vengo a vosotros con un poder manifiesto.../
Si no creéis en mí, apartaos de mí” / Invocó a su Señor diciendo:
“¡Estas son gentes culpables!”. / Respondió: “Sal de noche con mis
servidores. Vosotros seréis perseguidos./ Deja el mar abierto! Ellos
formarán un ejército de ahogados”. Esto se cumplió. ¡Cuántos jardines
y fuentes abandonaron (los egipcios)!./ Sembradlos y lugares escogidos
/ y beneficios en los que se deleitaban se perdieron! / Así se
los dimos en herencia a otras gentes. / Ni los cielos ni la tierra llora-
Los fundadores de las religiones y los libros sagrados
ron por ellos: no tuvieron descanso. / Salvamos a los hijos de Israel
del tormento envilecedor / del Faraón. Entre los impíos él fue soberbio.
/ Hemos escogido a los hijos de Israel con pleno conocimiento,
sobre los mundos: / les hemos dado aleyas en las que hay una prueba
evidente» (Corán 44,16-32).

3. ACTIVIDADES
– Hacer un comentario sobre el Moisés de Miguel Angel.
– Leer los fragmentos anteriores y elaborar una redacción que
destaque el proyecto de Moisés.
– Comparar la figura de Moisés con la de Jesús y la de Mahoma.

martes, 22 de enero de 2008

EL HINDUISMO

2.1 HINDUISMO
CONTENIDOS
Los libros sagrados
El hinduismo es un cuerpo de doctrinas desarrolladas a partir de
los libros de los Vedas. Es la religión mayoritaria de la India, caracterizada,
además de por su cuerpo doctrinal, por el sistema de castas,
el carácter sagrado de vacas y monos, la adoración de diversos dioses
y la creencia en sus encarnaciones.
Los libros sagrados, que se añaden a los Vedas, son los Brahmanas,
Aranyakas y Upanishads. Los Brahmanas son obras en prosa,
de autores y escuelas diferentes (hacia el 800-500 a.C.), que comentan
cada uno de los libros de los Vedas. Los Aranyakas son más bien
especulaciones filosóficas, destinadas a personas que se han retirado
a los bosques y llevan una práctica avanzada de religiosidad. Los
Upanishads son la parte más reciente del cuerpo de literatura inspirada,
con un planteamiento teórico más desarrollado.
El alma humana y su liberación
Lo más característico de estas obras es la investigación sobre la
naturaleza del atman (el alma o yo individual) y del Brahman (el absoluto
no personal, el principio primero o alma universal). Se llega a
la conclusión de que el atman y el brahman son una misma cosa. La
naturaleza de esa realidad común al atman y al brahman no puede
ser definida, sino que sólo se puede alcanzar por la intuición. El hecho
de que no pueda ser definida no indica que carezca de realidad,
sino simplemente indica lo limitado que es la inteligencia para alcanzar
la realidad última. Esta doctrina se expresa mediante la fórmula,
que no tardaría en convertirse en tradicional: “tú eres eso”, es decir,
“tú (el atman) eres igual que eso (el brahman)”.
25
Historia de las religiones
Los Upanishads, reflexionando sobre la naturaleza del alma (atman)
proponen una doctrina sobre la naturaleza de la acción, la
transmigración de las almas y la liberación final, que será clásica en
todo el hinduismo.
El término “karma” significa “acción”, y ya es empleado en los
Brahmanas para indicar los actos rituales y las consecuencias que
estos actos tienen para los que realizan el culto: pasar al mundo de
los dioses. Reflexionando sobre estos actos, que son causa de determinados
efectos se llega a descubrir el principio universal de
“causa y efecto”, es decir, todo acto es causa de un determinado
efecto; p.ej., el culto es causa de que el alma del que realiza el culto
vaya al mundo de los dioses, o dicho de otro modo, éste sería el
efecto kármico del acto cultural. Ahora bien, ¿cuál será el efecto producido
por todos aquellos otros actos, distintos de los cúlticos, que
la persona hace a lo largo de su vida? La única respuesta lógica parece
ser que después de que el alma esté un determinado tiempo en
el cielo de los dioses ha de pasar a otro estado donde puedan desarrollarse
los efectos de aquellas otras causas, ya sea volviendo a tomar
un nuevo cuerpo en la tierra o en otro mundo distinto. Es la ley
de la transmigración (samsara), que tan importante será para el pensamiento
indio.
Esta ley de la transmigración implica una concepción bastante pesimista
de la vida humana. Debido a sus acciones el hombre está
condenado a reencarnarse una y otra vez, en un ciclo que no conoce
fin, ya que en toda reencarnación siempre ejecutará actos que le lleven
a posteriores reencarnaciones. De ahí que el hombre sabio emplee
todas sus fuerzas en encontrar un camino de “liberación”, que le
lleve a romper el ciclo del samsara. Ahora bien, puesto que toda acción
humana implica la necesidad de una nueva reencarnación, la liberación
no puede obtenerse por medio de ninguna acción, ya sea la
ascesis religiosa o la práctica de una determinada conducta moral. Ni
la caridad ni la devoción a Dios pueden salvar al hombre. Lo único
que salva es el “conocimiento”.
Ya los Vedas y los Brahmanas resaltaban el valor salvador del conocimiento
(esotérico). En los Brahmanas se afirmaba que la “ignorancia”
de los misterios implícitos en los sacrificios eran la causa de
26
la “segunda muerte” del hombre. Pero los Upanishads llegan más lejos,
y entienden por “conocimiento” un saber de tipo metafísico, que
destruye la “ignorancia”, entendida como un entendimiento erróneo
de lo que es la realidad última (y no tanto las realidades empíricas
temporales). Por la “ignorancia”, los hombres viven una existencia
irresponsable, que ignora las consecuencias de sus acciones, la ley
kármica. De ahí se concluye que la “ignorancia” es la causa primera
de la ley kármica, y en consecuencia, es el origen de la serie ininterrumpida
de transmigraciones. Por eso la salvación o liberación consista
en la destrucción de esta “ignorancia”, por medio del “conocimiento”.
Evolución del hinduismo posterior a los Upanishads
Después de los Upanishads se han desarrollado diversas escuelas,
algunas de gran importancia: El Shamkhya prolonga los Upanishads
e insiste en que el único camino de liberación es por el conocimiento.
El alma o yo del hombre es puro, eterno y libre, pero el hombre
cree que esa alma está sometida y piensa que puede ser liberado;
ahora bien, esto es una ilusión, en realidad la liberación es la toma
de conciencia de que es libre desde siempre.
El Yoga tiene una ideología muy similar al Shamkya. Se diferencia
de él en que, además del conocimiento, atribuye gran importancia a
las técnicas de meditación para alcanzar la liberación. Esta doctrina
vendrá sistematizada por Patañjali, en sus famosos “Aforismos sobre
el Yoga” (Yoga-sutra). El punto de partida de la meditación yóguica
es la concentración en un solo objeto, ya sea físico (el punto medio
entre las cejas, la punta de la nariz, etc.), un pensamiento (una verdad
metafísica) o Dios (Ishvara).
El Bhagavad Gita es un poema incluido en el Mahabharata. Se
narra la crisis que pasó Arjuna cuando va a iniciar una batalla en la
que ha de dar muerte a sus amigos y parientes. Entonces se le manifiesta
Krisna indicándole cómo ha de realizar los actos que le son
propios (en su caso el combatir), sin dejarse atar por el karma. En
esto reside su gran originalidad, pues insiste en que la acción que renuncia
a los frutos de ese actuar (es decir, actuar de un modo imper-
27
Historia de las religiones
sonal, sin pasión, sin deseo, como si actuase en vez de otro) no está
sometida al círculo del karma. También señala como camino de la liberación
la práctica devocional a Dios.
El Vedanta fue sistematizado por Shankara, (800 d.C). Se define
como “no-dualista” (advaita), ya que afirma que el Yo es idéntico al
Brahman, que es lo único real, y que el universo y todo lo que es percibible
por los sentidos o la mente no es real.
TEXTOS
Las diversas encarnaciones de Dios (= avatares)
“El Señor bendito (= Krishna) dijo:
Yo he nacido muchas veces, lo mismo que tú, ¡oh Arjuna! Yo los
conozco todos, pero tú no los conoces, ¡oh destructor de enemigos
(= Arjuna)!
A pesar de que nunca nací, pues soy de naturaleza imperecedera
y soy el Señor de todos los seres, penetrando en mi propia Naturaleza
nazco por mi propio poder.
Siempre que hay una decadencia de la religión, ¡oh Bharata (= Arjuna)!
y una ascensión de la irreligión, entonces yo me doy nacimiento
a mí mismo, para proteger a los buenos y destruir a los malvados;
para establecer firmemente la religión yo nazco en cada era” (Bhagavad
Gita, IV,5-8)
La acción desinteresada
“No por abstenerse de la acción el hombre alcanza la liberación de
la acción, ni por la mera renuncia alcanza la perfección. Pues nadie,
ni un solo instante, puede estar sin acción; porque todos son llevados
a la acción irremediablemente, por las fuerzas de la naturaleza.
Tu empeño esté en la acción, nunca en sus frutos; no tengas por
fin los frutos de la acción, ni tengas apego por la no acción” (Bhagavad
Gita, III, 4-5; II,) 47
El camino del Yoga
“A causa de la infelicidad del cambio, del dolor y de los impulsos
kármicos, y a causa de la oposición creada por la actividad de los
28
elementos constitutivos, para aquel que ha aprendido a discernir, todo
es sólo infelicidad” (Patañjali, Yoga-sutra, II,15)
“Los ocho grados (del yoga) son: prohibiciones, obligaciones, posturas,
control de la respiración, abstracción, concentración y enstasis.
Las prohibiciones son: la no violencia, el decir la verdad, el no robar,
la abstinencia sexual, la pobreza.
Las obligaciones son: pureza, contento, ascesis, estudio y devoción
al Señor.
La postura debe conducir a la estabilidad y a la comodidad.
El cuarto (= control de la respiración) es el que supera (el control)
que tiene por objeto lo externo y lo interno.
Cuando los sentidos ya no están en contacto con sus propios objetos,
llegan a asumir la forma de la mente (= abstracción).
Concentración es la fijación de la mente en un lugar.
La meditación es la continua fijeza del conocimiento sobre estos
(lugares)
Cuando esta misma (meditación) asume como única forma la del
objeto de meditación, quedando como privada de naturaleza propia,
entonces se da el enstasis.
De éstas (=las acciones), sólo la producida por la meditación está
exenta de depósito kármico” (Patañjali,Yoga-sutra, II,29.30.32.46.51.54;
III,1-3; IV,6)
Textos Vedantas
“Yo no he nacido, ¿cómo puede haber nacimiento o muerte para
mí?
Yo soy el agente, ¿cómo puede haber esclavitud o liberación para
mí?” (Shankara, Atmapañcaka, 2)
“No tengo ni odio ni aversión, ni apasionado apego, ni deseo ni engaño.
No poseo ni egotismo ni infatuación. No me pertenece ninguna
reivindicación del código ritualista de los deberes de la vida, ninguna
finalidad humana, ningún deseo de ninguna clase de goce, ninguna liberación
lograda o buscada. Yo soy Shiva, cuyo ser es la espiritualidad
y la beatitud. Yo soy Shiva, el ser siempre pacífico, perfecto.
Para mí no hay muerte, no hay temor, no hay distinción de casta.
29
Historia de las religiones
No tengo padre, madre, nacimiento, parientes ni amigos. Para mí no
hay maestro ni discípulo. Yo soy Shiva, cuya forma es la espiritualidad
y la beatitud” (Shankara, Nirvanashatka, 3 y 5)
REFERENCIAS DOCUMENTALES
Bhagavad Gita: Lo han editado diversas editoriales, entre las cuáles:
El Bhagavad Gita de acuerdo con Gandhi, Ed. Kier, Buenos Aires,
1994.
CALVERA, Leonor: Las fuentes del Hinduismo, Ed. Dédalo, Buenos
Aires, 1979.
SANKARA,Viveka-Suda-Mani. La joya suprema del discernimiento,
Ed. Sirio, Málaga, 1988.
SCHWITZER, Albert: El pensamiento de la India, Fondo de Cultura
Económica, México, 1952 (frecuentemente reimpreso).
Los Upanishads, Edicomunicación, Barcelona, 1988.
Yoga-sûtra de Patañjali. Versión y Comentarios de T.K.V. Desikachar,
Edaf, Madrid, 1994.
ZIMMER, Heinrich: Filosofías de la India, Ed. Universitaria de
Buenos Aires, 1965.
Id.:, Mitos y símbolos de la India, Ed. Siruela, Madrid, 1995.
ACTIVIDADES
– Proyección de la película Gandhi.
– Suscitar un debate sobre las castas en la India.
– Audición de música hindú.
2.2. BUDISMO
CONTENIDOS
Siddharta Gautama nunca dijo de sí mismo que era un profeta,
enviado por Dios, o la encarnación de Dios; incluso negó que existiese
Dios, entendido como un Ser Supremo (lo que no niega es la exis-
30